Tres Guineas #2

¿De dónde salió el título para Tres guineas? La guinea era una moneda inglesa equivalente a más o menos una libra de plata. En el año en que Woolf escribió este libro ya no existía más como objeto, pero sí como símbolo: la clase aristocrática inglesa la usaba para cuantificar sus transacciones más preciadas como la compra de caballos de carreras y obras de arte. También las facturas de médicos y especialistas se expresaban en esa moneda inexistente. Si les suena muy esnob es porque a Virginia también le pasaba lo mismo y por eso se apropia de este símbolo, un ejemplo extremo de las ridiculeces del sistema patriarcal inglés. Ridiculeces masculinas, vale la pena aclarar. Si bien el centro de su ataque es el patriarcado, con su exclusión educativa y laboral de las mujeres, Virginia no se priva de burlarse de las ceremonias masculinas, en especial, de los atuendos absurdos: las capas de armiño y las pelucas de los jueces, los trajes de seda y las joyas de los obispos, los uniformes con charreteras de los militares.
A tal punto es risible el sistema patriarcal que Virginia no tiene derecho ni siquiera a llamarse burguesa, no tiene clase social, digamos, porque en tanto mujer no produce dinero. Es por eso que usa el término “hija de un hombre educado”, más allá de que eso le valió críticas de algunas feministas que eran sus contemporáneas y descartaron Tres guineas por considerar que se ocupaba de problemas mujeres adineradas. Es una falacia porque mucho de lo que Woolf escribe cuando analiza el patriarcado tiene valor para las mujeres de todos los estamentos sociales.
La guinea, entonces: símbolo de estatus. Woolf se lo apropia y lo usa para contestar el pedido de fondos de este abogado misterioso y de otras dos personas que le escriben pidiendo donaciones para su causa: un colegio de mujeres y una liga que aboga por la entrada de las mismas a las universidades y campos profesionales. Obviamente, lo que Virginia les da como donación no es dinero sino este ensayo demoledor en el que se termina declarando pacifista pero no concede ingresar en ninguna de las sociedades para la prevención de la guerra. Lo que propone, en cambio, es que las mujeres funden una sociedad de “outsiders” en la que afirmen su oposición a la tradición dominante y puedan accionar sobre el mundo siguiendo su propia sensibilidad y experiencia.ma.