#2 Los humanos venimos de las ratas | Amistad para adultos

¿De dónde venimos?

Podría ser la pregunta de un niño que va al maternal y la respuesta variaría: la semilla de papá en mamá, la cigüeña, los monos, habrá quién intentaría hacerlo sin eufemismos.  Kandagawa no tiene hijos a los que responderles su curiosidad pero, adentro de la bañera, recordó cuando solía ser un pez y es como si dijera que venimos del agua.

La voz de Genealogía falsa es un hallazgo. La escritora se la delega a la narradora que a su vez termina por mimetizarse con la mirada de la protagonista que aparece recién en el último párrafo, Kandagawa. ¿Fue todo un relato desde su imaginación o es una narradora omnisciente que inventa un origen de la vida en el mundo?

De piedra a ameba, de ameba a pez, de pez a celacanto. Es un relato ingenioso y poético, es caprichoso y también divertido. Construye imágenes simpáticas como el celacanto avanzando sobre la arena con sus aletas y pensando: «¿Qué hace una criatura sucia y fea como yo bajo un cielo tan estrellado, tan magnífico?».

Los celacantos, es cierto, son criaturas sucias y feas pero puestas en la cadena evolutiva creada por Nao-Cola Yamizaki son también un hallazgo: es una especie que se creyó extinta hasta que en 1938 descubrieron uno vivo en Sudáfrica y 60 años después apareció otro ejemplar en las costas de Indonesia. Pero lo que se sabe de los celacantos es que son los seres vivos marinos más cercanos de los vertebrados terrestres. Fueron, se cree, los que llevaron la vida del agua a la tierra hace apenas 400 millones de años.

De celacanto a rana, de rana a dinosaurio. Y el dinosaurio tuvo dos hijos: un pájaro y una rata. La rata «consiguió hacerse con toda la tierra del mundo». Y luego, con la tierra dominada por ratas, sin transición, «pronto todos empezaron a caminar sobre dos piernas». En la vida terrestre, entonces, los humanos venimos de las ratas. Es apenas un eslabón de la cadena pero funciona como un quiebre de la vida en el planeta y una crítica certera a la especie que supimos conseguir: a partir de ahí, el lenguaje, la organización social, las divisiones, todo fue gracias a las personas.

Y de nuevo: ¿es Kandagawa, es la narradora, es Yamizaki? Es una voz que avanza casi sin cuestionamientos, no es una mirada optimista pero tampoco tiene un tono negativo. Al contrario, tiene gracia, es lúdica y luminosa, como un pensamiento que no pretende dilucidar verdades sino divertirse siguiendo un hilo desde lo más inerte hasta esto que somos hoy : una persona, recostada en la bañera del departamento en el que vive con su pareja, que asoma las uñas pintadas de sus pies y piensa que parecen aletas.

Entonces, ¿de dónde venimos? En Genealogía falsa encontramos una posible respuesta para un niño del maternal pero también para nuestros momentos en soledad, en los que queremos encontrar una respuesta a los porqué del mundo en el que vivimos.

En su edición original en japonés, el relato se llamó Uso keizu e integró su libro Ronri to kansei wa hihan shinai (La lógica y la sensibilidad no se contradicen) y su personaje Kandagawa vive en Tokio, pero también podría vivir en el barrio de Almagro o en la ciudad en la que estemos mirando las estrellas una noche cualquiera: con todas sus particularidades, también es universal.

Los caminos de los libros son como los organismos vivos que atravesaron la historia. En este post de 2024, Nao-Cola agradecía la edición de Shiro en España . A Argentina llegó en 2026 (y según me dijeron, a algunos países de la región todavía no llegó), así que recién ahora podemos ir ahí a agradecerle o hacerle comentarios sobre el libro. También podemos entrar a esta revista de traducciones al inglés a ver, sobre todo, la ilustración de Tallullah Pomeroy que eligieron para el relato que abre Amistad para adultos, ¿es linda, no?