#4 Como el solsticio de verano en el Ártico

En el idioma inuit, Nirliit significa ocas. Al fin lo supimos. Allá en Salluit, como en casi todo el hemisferio norte, las ocas y casi todas las aves, huyen hacia el sur en invierno y vuelven en verano, hasta que llegan los primeros fríos y se van, de nuevo. Como los laburantes que van a Salluit a hacer plata, como Félix, el amante de Maata. Allá en Salluit, la vida es una vida en loop . Es como el juego que te devuelve a la primera casilla por haber caído donde no debías o que te obliga a volver a tirar el dado una y otra vez porque nunca acertás el número exacto.

Los inuit no son como las aves, ellos se quedan siempre. Salvo el que se va a la gran ciudad o intenta irse, para no volver jamás. Salluit, para ellos, es un juego de la oca infinito: atrapados por el invierno, atrapados por el verano. Una vida en un circuito cerrado.

El final de la novela, en ese sentido, no es esperanzador pero tampoco lo contrario. Por un lado, Elijah, tiene un accidente por el que lo trasladan a Montreal (esa es otra manera de salir de Salluit) y está tieso durante el invierno hasta que lo devuelven a su hogar. Por el otro, Maata, embarazada sin que tengamos certeza de quién aunque eso sea rumor en el pueblo, triste por el abandono de Félix, se concentra en cuidar de Elijah y de Cecilia, su primera hija. Y también de ella misma: mientras Cecilia empieza el colegio, Maata se propone terminarlo.

El invierno termina, a Elijah lo mandan a su casa, Maata se porta bien todo el invierno y, justo con el comienzo de la primavera, da a luz a su segunda hija, asegurando que es hija de Elijah. Se viene la mejor temporada en el pueblo y hay una vida que comienza para la bebé y recomienza para su familia. Elijah, que nunca llegó a descarrilar con el alcohol o la violencia, que no perdió de vista el amor a pesar de la búsqueda de ella con el blanco, que nunca dejó de buscar el cuerpo de su madre en el fondo del fiordo, le pidió a Maata que llevara su nombre: Eva. Y dicen que es preciosa y deslumbrante como el solsticio de verano en el Ártico.

¿Qué es un final feliz? La semana pasada nos preguntábamos si, en la tradición de las abuelas, había una esperanza de reconstruir el futuro para los inuits. Con el punto final de la novela, eso no tiene respuesta. Sabemos, de otro modo, que Elijah, ya no buscará a su madre desaparecida, sino que criará a sus hijas en familia, sin que le importen los rumores sobre la infidelidad de Maata y las dudas sobre la paternidad. Elijah perdona y abraza, como si ya supiera que los blancos, antes de desaparecer, solo saben ilusionar. Como las ocas, ellos se irán. En cambio, Elijah siempre estará.

Nirliit es una postal de la convivencia entre lo demasiado duro y lo demasiado bello a través de dos vidas, la de Eva y la de Elijah, narradas por una tercera que, a medida que les habla y los recuerda, nos la cuenta. Un fraseo breve, entrecortado, entre textos hilados por las descripciones de una vida compleja en la que también aparecen otros, de los que quieren huir y también de los que solo aparecen en el verano. Es una novela y una crónica, una denuncia y una forma de ver un mundo único.

Una nota sobre la traducción: como yo, seguramente muchos de ustedes se formaron como lectores con traducciones importadas de España, como los títulos de Barret, la editorial de Nirliit . En los últimos tiempos, la edición independiente de acá hizo mucho para suplir esas traducciones por trabajo argentino, con traducciones propias. La traducción, se sabe, es soberanía. Por eso, en algún punto, sobre todo al comienzo, me costó entrar en la novela pero al fin fue como mirar una serie de la península a la que le pongo subtítulos. Otra forma de abordar el idioma, uno casi igual al nuestro, hablado «en un lugar bastante más calentito» como reza el colofón, en referencia a Salluit, el pueblo del que ya nos vamos.

Queda disponible la playlist casera e invernal Nirliit. Espero que les haya gustado este viaje.

La próxima semana y a lo largo de todo octubre, vamos a venir a escuchar música acá, de una banda formada en Lanús a través de Invenciones sobre Babasónicos . Si ya tienen disco o canción preferida, pueden compartirla. Por mi parte, les comparto este EP breve que estuvimos escuchando esta semana y que, por esas cosas de la industria, no está en spotify, solo en youtube.

El sorteo del mes se lo llevó Marcela S. , que así recordó a su abuela: Podría homenajearla con el recuerdo de sus bizcochuelos de cumpleaños, pero prefiero recordar que muy a menudo, a cuento de nada, decía un verso del Martín Fierro: «como campanas de palo son las razones del pobre». 

¡Gracias por participar! Los recuerdos de sus abuelas fueron conmovedores. Algunos por la risa, otros por la nostalgia.

Nos leemos el domingo que viene.