Bitácora de lecturas

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Una canción que dure para siempre #4

Cuando lo conocí a Santiago Featherston, en la feria del libro pasada, el primer comentario fue que él era de Estudiantes y yo de Gimnasia (para exasperación de nuestro editor, que hacía de presentador y el deporte le importa un pingo). Pero esa información baladí es mucho más que deportiva, y no estoy hablando de fútbol acá. La Plata es una ciudad con alma de pueblo, y hay determinadas coordenadas que nos ayudan a ubicarnos fácilmente en torno a los demás. Y es a mi club donde va a parar el jugador de básquet en el antepenúltimo cuento del libro,…
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Una canción que dure para siempre #3

Este tercer domingo platense toca hablar de “El hombre que se rascaba la cabeza”, “Desplumando la serpiente emplumada” y “Jimmy & su postrecito fantasma”, anteúltimo bloque de cuentos de Una canción que dure para siempre.   El primer cuento transcurre frente a la estación provincial de Meridiano V. Desde ahí, a una cuadra en realidad, se inicia el recorrido del TALP, el micro (no colectivo: micro, así los llamamos en La Plata, como ramblas a los bulevares o pollajerías a las pollerías) que después de un largo recorrido vía La Matanza termina su recorrido en San Isidro. Para mí es un…
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Una canción que dure para siempre #2

Esta nueva tanda de cuentos tiene epicentro en plaza Rocha, en 7 y 60. Es un eje muy importante porque a su alrededor se encuentran varias facultades, la radio de la universidad (donde se transmite el programa central a “Noches de radio”) y la biblioteca de la universidad (donde transcurre parte de “Aullidos en la biblioteca pública”), y es la parada obligada en el camino que lleva al Barrio Aeropuerto (donde vive el amigo Terry en “Las palabras escondidas”). Y ya que estamos: junto a la plaza Rocha también quedaba La Enseña de las Tres Ranas, donde trabajó brevemente Clifford…
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Una canción que dure para siempre #1

Uno de los epígrafes de Una canción que dure para siempre, el de Natalia Ginzburg, dice así: “Y descubrimos, con profundo estupor, que hasta de nuestra ciudad, pesada y nada poética, se podía hacer poesía”. Yo recuerdo perfectamente cuándo y dónde hice ese descubrimiento.   Tenía dieciséis años y estaba forjando lo que podríamos llamar una identidad (quizás porque estaba haciendo mis primeros amigos por fuera del colegio). En la esquina de calle 51 y 11, a punto de llegar a Plaza Moreno, en la esquina del colegio San Miguel Garicoits, un grafiti decía en aerosol dorado: “Ciudad de La Plata:…
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Los nadadores nocturnos #4

Casi al final del libro, sin spoiler alert, Rock dice:   “Parte del placer que me da nadar en aguas abiertas, especialmente de noche, es que me da miedo. Me asusta. La profundidad desconocida, la corriente negra y todos sus habitantes, sus criaturas todavía no descubiertas”.   ***   Esto me llamó la atención porque desde un comienzo Rock habla del placer que para él significa nadar. De cómo muchas veces, ante distintas situaciones que lo incomodan, prefiere cerrar los ojos e imaginarse nadando en el agua negra.   ***   ¿Qué cosas que nos gustan al mismo tiempo nos…
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